
Evitada
04.10.2025
El pasado 4 de octubre de 2025 Josep Piñol formalizó la evitación de su obra monumental con la firma de un certificado, adquirido por un coleccionista privado. La cancelación, realizada en el Museu Tàpies de Barcelona, dio lugar a una pieza que culmina en su propia evitación. Durante la acción performativa, Piñol rubricó ante notario la renuncia definitiva a materializar su obra, que estaba proyectada en Belém (Brasil), sede de la próxima COP30 y foco del debate climático. Con ello, la cancelación quedó sellada. Al detener el proyecto previsto en la Amazonía, evitó la emisión de 57.765 toneladas de CO2 equivalente (tCO2e), registradas como créditos de carbono certificados con un valor estimado de 1,6 millones de euros. De ese conjunto, el artista obsequió al comprador únicamente con una tonelada acreditada, como gesto vinculado a la operación, mientras que declaró su renuncia expresa a cualquier derecho de uso, transmisión o explotación sobre las restantes, optando por “liberarlas” para que no pudieran convertirse en objeto de especulación ni ser utilizadas en reportes de sostenibilidad corporativa.
La operación fue comisariada por Roberta Bosco y presentada dentro del ciclo Contrariar abismos. Poéticas de escala del Museu Habitat dirigido por Manuel J. Borja-Villel. Con esta acción, el artista reproduce y subvierte las dinámicas del mercado voluntario de créditos de carbono, en particular el de las llamadas emisiones evitadas: estimaciones de emisiones que se habrían liberado a la atmósfera, pero que finalmente no llegaron a producirse. Este tipo de créditos, a menudo utilizados como mecanismo de greenwashing, han sido cuestionados por no traducirse en reducciones climáticas reales.
El mercado voluntario de carbono
Con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la comunidad internacional creó un mercado para establecer precio al carbono y orientar la transición hacia actividades menos contaminantes. Así nace el crédito de carbono (equivalente a 1 tonelada de CO₂e): lo que se negocia no es la tonelada en sí, sino el derecho a emitirla. El sector ha crecido hasta mover, en 2023, alrededor de 900.000 millones de euros.
En la Unión Europea rige un mercado regulado, bajo el modelo de cap and trade. Bruselas fija un tope anual de emisiones y las empresas deben disponer de derechos acordes a lo que prevén emitir. Fuera del ámbito regulado opera el mercado voluntario: compañías de todo el mundo compran y venden créditos validados por entidades certificadoras independientes para reforzar sus estrategias de sostenibilidad. Es un espacio financiero en expansión que, a la vez que atrae inversión corporativa, es objeto de debate público por repetidos casos de malas prácticas.
Dentro de este mercado destaca el activo de las emisiones evitadas. Funcionan del siguiente modo: una empresa documenta un proyecto viable que habría generado una cantidad concreta de CO₂ y, al no ejecutarlo (o al sustituirlo por una opción de menor huella), registra como crédito la diferencia entre la emisión potencial y la real. Esa diferencia adquiere valor de mercado: quien la ofrece percibe ingresos por el CO₂ no liberado y quien la adquiere puede reflejar en su reporte anual esas toneladas evitadas.
Una obra que se consuma en su evitación
El proyecto en el Amazonas había alcanzado un alto grado de desarrollo y había cerrado dos rondas de financiación por 18,4 millones de euros, respaldadas por una compañía canadiense y otra británica. También se habían entregado los planos ejecutivos, el cronograma definitivo y materiales de comunicación, incluidas maquetas y visualizaciones 3D del terreno previsto para su adquisición.
El macroproyecto se presentaba como una gran planta de captura directa de carbono (DAC) en la cuenca amazónica, concebida como obra de mitigación artístico-climática y vendida como promesa verde. La propuesta es acompañada de un vídeo promocional cuyo lenguaje bebe de las grandes campañas de greenwashing. Una pieza audiovisual que reproduce la semántica del marketing corporativo, y, con el lema “an artwork to help the world breathe better”, sumerge al espectador en un video render con banda sonora original, compuesta por Lluis Martinez. La instalación estaba coronada por cien figuras de bronce con traje ejecutivo, erguidas sobre ataúdes convertidos en módulos de captura de CO2. Sin rostro reconocible, esas siluetas aludían a un poder estructural e intercambiable: representan la concentración del poder real sobre el clima en apenas un centenar de decisores económicos y políticos.
En Barcelona, sin embargo, el proceso se detuvo por decisión del artista. El cálculo de la huella de carbono se validó a través de la entidad certificadora Art Carbon Avoidance S.L. creada en paralelo a la obra y acreditada conforme al estándar ACA. Para reproducir fielmente el funcionamiento del mercado de emisiones se crea este estándar metodológico específico para el sector cultural, capaz de emitir Cultural Degrowth Credits (CDC), excediendo así el terreno simbólico y obteniendo créditos con plena validez metodológica y operativa en el mercado. Este proceso involucró a más de 40 profesionales de diversos ámbitos (ingenieros, abogados, consultores medioambientales, etc.), y se hizo de la siguiente manera:
Constituir una sociedad mercantil de responsabilidad limitada con nombre Art Carbon Avoidance, S.L.
Desarrollar desde esta sociedad mercantil un estándar de certificación de créditos de carbono, con la ayuda de una consultora medioambiental especializada. Aplicar los estándares internacionales de verificación de emisiones evitadas a la especificidad del trabajo artístico y cultural. Nace así el estándar ACA, base legal de los Cultural Degrowth Credits.
Someter el estándar ACA a una auditoría independiente, que revisó y confirmó la validez de su metodología.
Realizar un Análisis de Ciclo de Vida (ACV) sobre la obra proyectada en el Amazonas. Un ACV es una metodología de estudio que cuantifica los impactos ambientales de un producto, servicio o proyecto desde la “cuna hasta la tumba”, incluyendo materias primas, producción, uso y fin de vida. Este cálculo permite emitir la cifra que valora el impacto de su construcción frente a su cancelación. Estos cálculos deben estar respaldados por presupuestos, cálculos de coste de materiales, desplazamientos, costes de producción, etc. El ACV dio como resultado que la planta DAC generaría en su construcción un total de 57.765 toneladas de CO2 equivalente (tCO2e).
Un nuevo auditor independiente debe revisar la validez de los documentos y del Análisis de Ciclo de Vida. Además, el auditor solicita pruebas suficientes para verificar la viabilidad del proyecto: cartas de compromiso de inversión, contratos preliminares, facturas proforma, correspondencia profesional y cartas de interés.
Realizado el ACV, y tras la auditoría, se firmó ante notario el compromiso a no realizar la macro-planta escultórica, quedando esta definitivamente evitada. Este hecho permitió emitir un total de 57.765 Cultural Degrowth Credits, en compensación por las emisiones evitadas al no construir la planta. Estos CDC tienen un valor de mercado estimado de 1,6 millones de euros, equivalente a un precio unitario de 27,70 euros por (tCO2e).
En el Museu Tàpies Piñol se comprometió ante notario a renunciar a cualquier derecho de uso, transmisión o explotación sobre los créditos, a excepción de uno, del que hizo obsequio al comprador del Certificado de Evitación.
La indulgencia climática
Como si de una bula papal contemporánea se tratase, Piñol puso a la venta la exención de un pecado: un gesto que traslada al terreno del arte la misma lógica de indulgencia que atraviesa los mercados climáticos. La pieza dialoga con una tradición de gestos conceptuales donde la ausencia, la cancelación o el vacío se convirtieron en materia artística, pero marca un precedente al situar la evitación como gesto contractual y, a la vez, como cifra climática.
En vísperas de la COP30 en Belém, la obra evitada de Piñol se presentó como metáfora de la paradoja contemporánea: una no-materialización certificada en la que la inacción se convierte en solución, la renuncia en estrategia y el vacío en compromiso.



























